lunes, 27 de abril de 2009

"La fábula del marshmallow" o cómo ser un triunfador


"Los triunfadores están dispuestos a hacer cosas que la gente sin éxito no está dispuesta a hacer"

Esta frase resume la filosofía de este entretenido libro de Joachim de Posada y Ellen Singer sobre la "La fábula del marshmallow" donde se recogen las conversaciones entre Arthur, un humilde chofer y Jonathan, su jefe millonario.

El libro está basado en un estudio realizado por la Universidad de Stanford. Dicho experimento consistía en dejar solos en una habitación un grupo de niños de 4 años, cada niño con una golosina (un marshmallow, más conocida en castellano como una "nube") y se les dijo que podían escoger entre comérselo enseguida o esperar 15 minutos sin comérsela y, entonces, se les recompensaría con otro marshmallow adicional.
Años más tarde descubrieron que, los niños que se habían esperado para obtener la recompensa, se habían convertido en adultos con éxito, al contrario de aquellos que habían decidido comérsela inmediatamente.

El autor utiliza los dos personajes del libro para transmitirnos esta filosofía de "demorar la recompensa" para explicar la diferencia entre el triunfo y el fracaso, la diferencia entre cómo ser millonario y estar permanentemente endeudado, tanto desde el punto de vista profesional, como personal. Un concepto interesante e inspirador, no solo por su sencillez en la explicación y los múltiples ejemplos que explica, sino también por ser de fácil asimilación y aplicación para el lector.

Aún así, no puedo dejar de hacerme preguntas, no tanto por la efectividad de esta filosofía de vida, muy cercana a mi propia educación adquirida, pero si sobre la validez del estudio que sirve de inspiración al libro.
Justamente este fin de semana comenté con mi padre, quién ha llegado a la setentena, y me hizo la siguiente reflexión sobre el estudio: "Está claro, quién sabe esperar y es paciente, tiene más probabilidades de conseguir el éxito financiero. Para llegar a ser rico se debe ser un buen gestor de las posesiones, pero...¿hasta que punto los niños que se comieron el caramelo antes no eran niños que venían de clases pobres y que hacía meses que no tenían acceso a una golosina o, por el contrario eran niños ricos para los que el acceso a uno o dos caramelos suele ser algo que se consigue sin esfuerzo?"

Su comentario me pareció un punto muy importante de reflexión sobre la validación del estudio y desconozco por ahora si el origen humilde o no de los muchachos fue tenido en cuenta en las conclusiones, pero desde luego es un punto a tener en cuenta. Entonces, ¿tiene mucho más mérito resistirse a la recompensa inmediata cuando no tenemos tan fácil acceso a ella?

Sin duda es un libro muy recomendable y fácil de leer, incluso para compartir en familia. Tengo que admitir que me "enganchó" enseguida y ya he puesto en práctica alguno de sus principios...

...y llevo ya tres días...¡contando marshmallows!

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2 comentarios:

Helen Maran dijo...

Me gusto la nota ,realmente la disfrute.un abrazo de luz desde israel.

Carmila dijo...

Gracias Helen! Me alegro que te gustara. Un abrazo y mucha suerte

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