sábado, 28 de febrero de 2009

EL DESEO Y EL AMOR: SLUMDOG MILLIONAIRE



Según mi plan semanal, hoy tenía que escribir un post sobre un emprendedor que se hizo millonario gracias al deseo. Pero no me apetece. Hoy quiero escribir sobre algo que para mí es más importante.

Cuando vi "Slumdog Millionaire" pensé que era la película más hermosa que había visto en mucho tiempo. Ha habido críticos que la han puesto por las nubes y la han catalogado de obra maestra, otros han dicho que no había para tanto, algunos la calificaron de simple película entretenida y oscarizable…honestamente, me da igual.
Si la has visto ya tendrás tu propia opinión, más allá de los críticos, mi punto de vista y los premios.
Fui de las afortunadas que pude verla antes de todo el boom del estreno, las nominaciones y los premios y simplemente me fascinó, porque me removió algo dentro que llevaba meses latente.

Seguramente fue en gran parte por el momento personal que estoy viviendo, bien es cierto que nuestro estado anímico y mental es así de influyente, pero desde el minuto 1 del film me identifiqué con el personaje principal (Jamal) a pesar que nuestras vidas distan mucho de ser similares.
Yo también salté, pasé frío, lloré, reí y me enamoré durante la duración de la película y al terminar la proyección me caía una lágrima mientras sonreía y sentía unas ganas inmensas de bailar en esa estación de tren. Es más, esa misma mañana, después de ver la película, decidí enfrascarme en uno de los proyectos profesionales más interesantes de mi vida y llevé dibujada una sonrisa en mi cara durante días.
Hoy he vuelto a pensar en el film y en una de las frases que sale en casi todos los trailers: “fui al concurso porque creía que ella lo estaría viendo”.

¿Hasta que punto podemos realizar locuras por amor? ¿Acaso no es el amor uno de las expresiones más potentes de deseo? ¿O es el deseo obsesivo una expresión extrema de amor?

Hay quién cree en el amor a primera vista, otros en las historias “made in Hollywood” donde el amor y las cosquillas en el estómago tienen que ser eternas. Yo no creo ni en lo uno ni en lo otro, creo que Jamal tampoco. Solo creo en esa “magia” especial que existe entre dos personas cuando el amor es real, basado en la confianza, la comprensión y la serenidad que se siente cuando se está acompañado de la persona correcta. No se necesitan fuegos artificiales diarios ni grandes estridencias, porque son las pequeñas cosas las que generan la magia, hasta el punto que los defectos y las cosas de esa persona que en principio más desearías cambiar, son las que, en el fondo, te enamoran y te hacen reír.

Durante “Slumdog Millionaire” Jamal repite varias veces "ella es mi destino”. Jamal pensaba cada día en ella, Lalika era su deseo, su objetivo y su motor de vida, y mediante ese deseo, él fue trazando su destino.
Me pregunto si no es muy posible que la historia tuviese un final muy distinto si la que hubiese tenido ese deseo tan fuerte hubiese sido una mujer. Muchos hombres dicen que les gustaría sentirse deseados y amados por una mujer hermosa; que para variar, desearían que alguien luchara por su amor,…Bonitas palabras, pero la vida demuestra muchas veces que ese deseo tan sólo es un gran auto-engaño que se intenta transmitir al subconsciente para ser "políticamente correctos". Es cierto que a todos nos gusta sentirnos/as amados, deseados y cortejados, pero raramente un Jamal mujer hubiese conseguido a su Lalika hombre.

Hoy hace 6 meses que tomé una de las decisiones que, sin duda, marcarán mi vida. Ojala pudiera volver atrás y borrarla, pero por desgracia, aún no he conseguido dominar los viajes en el tiempo. De todas formas, ¿cambiaría algo si volviera atrás y no me marchará de aquella casa aquel sábado 28 de Agosto? En todo caso, si pudiera volver atrás, quizás sería Lalika en lugar de Jamal y podríamos envejecer juntos.
Quizás tampoco me sentiría culpable por haber dado un giro tan radical a mi existencia y volver de una forma tan dura a mi esencia; más visceral, más sentimental y al mismo tiempo, más frágil.

Jamal solo quiere volver a ver a la persona amada, y en el camino traza su destino y se hace millonario. El deseo del objetivo es tan fuerte que, accidentalmente, encuentra algo más, mucho más.
Curiosamente yo también quería únicamente ser vista, volver así a un nosotros que siempre pensé que volvería a ocurrir y en el camino me encontré muchas cosas más, entre ellas una vocación dormida.

Hoy es un día triste y esperanzador al mismo tiempo, un día para acurrucarse y llorar bajo una ducha caliente para después ilusionarme con nuevos deseos y proyectos, “porque creía que lo estaría viendo”.

Ojala todos encontréis vuestros Jamal o Lalika algún día…

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