domingo, 8 de febrero de 2009

COMO PENSAR EN POSITIVO


Atraemos lo que pensamos, tanto si es positivo como negativo. Sabiendo eso, ¿no sería mejor optar por los pensamientos positivos?. Evitar los pensamientos pesimistas y negativos mediante una práctica de autodisciplina, es clave para mantener una actitud positiva día a día.


Si nos centramos solo en lo negativo, solo atraeremos más situaciones malas, por lo tanto, cuanto más nos preparemos mentalmente para pensar en positivo, atraeremos más energía positiva y estaremos en el mejor camino de conseguir todo lo que deseamos de nuestra vida.

La cuestión es ¿cómo podemos hacerlo?

No hay una respuesta universal para todos, pero si podemos dar unas guías que nos ayudarán a convertir esta práctica de autodisciplina en algo automático.


1.- Primeramente, nos interesa saber hacia donde van nuestros pensamientos en cuanto “los dejamos ir”. Para averiguarlo, intenta realizar el siguiente ejercicio: cuando sientas que tu mente “se va”, síguela y observa hacia donde te lleva. ¿Tu mente se dirige por defecto hacia cosas positivas y tiene una visión de futuro atractiva o más bien se centra en lo negativo, analiza situaciones malas, tristes o dolorosas de tu presente y tu pasado haciéndote imaginar un futuro más bien negro? Saber hacia donde va tu mente e identificar los elementos que activan los pensamientos negativos te ayudará a controlarlos más fácilmente.


2.- Cuando te aparezca una situación desafiante y adversa, párate y analízala para encontrar lo bueno que hay en ella, siempre podemos encontrar algo positivo por pequeño que te parezca, de esta forma conseguirás apartar el pensamiento negativo.

Imaginemos, por ejemplo, que tenemos 55 años y nuestro jefe nos comunica que, debido a la crisis, nuestro puesto de trabajo ha quedado afectado por una reducción de plantilla y vamos a perder el empleo en 15 días.

Algunos pensamientos negativos que inmediatamente nos podrían venir a la cabeza serían:

-“Soy muy mayor y nadie me querrá contratar a mi edad”

-“Nunca podré pagar la hipoteca y perderé el piso”


Si en su lugar, enfocamos la situación de forma positiva, sería mucho más productivo para nosotros pensar en las ventajas de la nueva situación, por pequeñas que nos puedan parecer en un principio:

- “Soy una persona con mucha experiencia en el sector y altísima valía, aunque me tome algo de tiempo, sé que mi perfil es altamente interesante para otras empresas, especialmente en momentos de crisis en que se necesita gente con máxima capacidad resolutiva y alta productividad”

- “Por fin podré pasar más tiempo con mi familia y estudiar la posibilidad de abrir ese pequeño negocio que tanto tiempo tengo en mente”

- “Ahora podré explorar otras opciones profesionales e incluso cambiar a un sector menos afectado por los ciclos económicos”


La cuestión no es engañarse, claro está, sino analizar la situación y encontrarle, al menos, un punto de vista positivo. De esta forma evitaremos depresiones, cambios de humor nada deseables y, lo que es aún más importante, no entraremos en una bucle de acción-reacción: a peores pensamientos, peores resultados, y consecutivamente, a peores resultados, peores pensamientos...y así hasta el infinito.



3.- Cuando los pensamientos negativos y/o la tristeza te abrumen tanto que te veas incapaz de cambiarlos a positivos, intenta escribir lo que sientes. Una vez lo hayas hecho, dale la vuelta a tus pensamientos negativos y escribe al lado justo lo contrario, o sea, la versión positiva de los mismos.

Una vez tengas la lista en positivo, quédate con esos pensamientos y desecha los negativos.



4.- Muchas veces excusamos nuestra forma negativa de pensar en que los pensamientos negativos son como señales de peligro o aviso en determinadas situaciones. Pero si sustituimos esos pensamientos negativos por cautela, el resultado será mucho más positivo.



5.- Revisa tu forma de hablar y evita palabras que sean negativas o pesimistas del tipo “yo no puedo…”, “si pudiera…”, “eso solo le ocurre a los demás…”, “yo no tengo suerte…”.

Si aprendemos a decir las cosas desde un lado positivo, con la práctica, nos saldrá de forma natural.

Se trata de pensar y desarrollar nuestras fortalezas en lugar de enfocarnos en lo que no podemos hacer o en lo que somos más débiles. Esto es un truco muy recomendado por los grandes consultores de recursos humanos para todas aquellas personas que buscan trabajo.


Por ejemplo, imagina que eres el jefe de recursos humanos de una empresa, y tienes dos candidatos que, sobre el papel, tienen la misma valía, y a la pregunta “¿Cuáles son tus puntos débiles?” te contestan:

candidato 1: “pues no se me dan muy bien los idiomas, por más que lo intento y me esfuerzo es el curso que estoy haciendo, soy incapaz de aprender inglés”

candidato 2: “durante algunos años me dí cuenta que tenía dificultades para aprender inglés, por lo que hace unos meses decidí volver a insistir en este aspecto y he vuelto a estudiar, de esta forma quiero sacarme esa asignatura pendiente y progresar en mi carrera profesional”

¿A qué candidato elegirías? Diciendo lo mismo los dos enfocan su punto débil de dos formas muy distintas. El candidato 1 está tan convencido que no puede aprender inglés que probablemente, no lo consiga. El candidato 2 ha detectado un punto débil y lo ha convertido en un reto y una oportunidad para ponerse a prueba a si mismo. ¿Ves la diferencia?


Nuestros pensamientos determinan como nos sentimos, y nuestros sentimientos determinan nuestras acciones. Si nos hablamos de forma positiva conseguiremos sentirnos mejor y, de esta forma, ser más eficaces y eficientes, consiguiendo mejores resultados de nuestra vida.

Si deseas recibir otros artículos por email, PINCHA AQUÍ e introduce tu email.

Síguenos desde Facebook: PINCHA AQUÍ.

No hay comentarios:

Búsqueda personalizada